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Drácula: una novela inmortal

por en Literatura
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El 20 de abril de 1912 fallecía el escritor irlandés Abraham "Bram" Stoker. Se dice al final de sus días, postrado en la cama, susurraba "strigoi, strigoi…" mientras señalaba con el dedo a un rincón oscuro de su habitación. "Strigoi" significa "espíritu maligno" en rumano. ¿Delirios? ¿Mera leyenda?

Pero en esta ocasión no vamos a hablar del autor, sino de su obra más reconocida, Drácula. Te contamos algunas curiosidades y te explicamos por qué debes animarte a leerla si aún no lo has hecho.

Drácula

 

El hombre detrás de la leyenda

Aunque Drácula es la novela de vampiros por antonomasia, no fue el primer relato que se escribió sobre el tema. De hecho, Bram Stoker nunca negó ni ocultó las influencias de otros autores y sus historias.

Vlad TepesEn un principio, Stoker estaba trabajando en una novela que se iba a titular Conde Wampyr. Pero todo cambió cuando se topó con el Informe sobre los principados de Valaquia y Moldavia. Así es como descubrió la figura del príncipe Vlad III, de nombre Vlad Drăculea, que tuvo un importante papel en la lucha contra los turcos otomanos en el siglo XV. El trato extremadamente sádico que Vlad III daba a sus enemigos servía para horrorizar al adversario y minar su moral (sirvan como ejemplo los bosques de empalados). El terror fue su arma para imponerse a ejércitos superiores en número. Se dice que también utilizó despiadados métodos de castigo con los suyos, para aleccionar mediante el miedo y mantener su principado en orden. Vlad Drăculea pasó a la historia como Vlad Tepes (Vlad el Empalador, del rumano "Țepeș").

La historia de este personaje, y todas las leyendas y supersticiones que Stoker fue conociendo, le sirvieron para perfilar la historia de vampiros que estaba escribiendo, cambiando el nombre de su conde por el de Drácula y trasladando la acción a Transilvania. No obstante, en el libro no se habla del origen del personaje ni se explica cuál es su identidad real.

 

¿Dragón o demonio?

El título de la novela, derivado del nombre de Vlad Tepes, Drăculea, tiene un especial significado. Vlad Tepes heredó el apodo su padre, Vlad Dracul (Vlad el Dragón, del latín "draco"), pues ambos pertenecían a la Orden del Dragón. Pero resulta que en el rumano moderno, la palabra "drac" significa "demonio". Pese a lo sugerente de este doble significado, sería más correcto interpretarlo como "dragón", en referencia al origen latino y a la mencionada orden. Así, el príncipe Vlad Drăculea vendría a ser el hijo del Dragón.

 

Si no has leído Drácula, no conoces a Drácula

Las películas que se han hecho sobre el personaje se cuentan por decenas. Y si hablamos de vampiros en general, nos encontramos ante un tema sobreexplotado hasta el hastío en la literatura, el cine y la televisión. Ante semejante saturación, podrías preguntarte: ¿para qué voy a leer Drácula?

Un primer motivo sería conocer al personaje tal y como fue concebido por Stoker, pues a día de hoy, no existe ninguna adaptación cinematográfica del todo fiel a lo reflejado en la obra original.

Christopher Lee como DráculaEl Drácula literario no es físicamente tan repulsivo como Max Schreck en Nosferatu, ni es un galán como Bela Lugosi, ni tan salvaje como Christopher Lee, ni romántico como Gary Oldman. Si bien ocasionalmente puede aparentar gentileza, el conde de la novela es un ser puramente maligno, y aunque poderoso, es también escurridizo y sutil, lo que le hace más terrorífico.

 

Una novela innovadora

Que Bram Stoker se basara en otros relatos de vampiros no supone ningún demérito, teniendo en cuenta la gran labor de documentación que llevó a cabo y, sobre todo, resultando su libro tan original como acabó siendo.

Para empezar, aunque todo gira en torno al conde, nos encontramos ante una obra coral, repartiéndose el protagonismo entre una serie de personajes de lo más dispar y bien perfilados. Pero lo que hace de Drácula una obra original, es su estructura narrativa, pues se trata de una novela epistolar. La historia se construye a base de los diarios personales de los personajes, las cartas que intercambian entre ellos, grabaciones fonográficas, recortes de prensa, etc., lo cual es bastante insólito incluso para los cánones actuales. Castillo de DráculaAsí, el lector va encajando las piezas de la historia desde diferentes puntos de vista y descubriendo qué piensan unos personajes de otros. Además, Stoker cambia la forma de expresarse según qué personaje esté escribiendo en ese momento. Todo ello sirve para enriquecer el relato, aportando verosimilitud, cercanía y dinamismo.

 

Es fascinante descubrir cómo un libro publicado hace más de un siglo puede seguir resultando tan original y entretenido a ojos del lector contemporáneo, y más teniendo en cuenta los cientos de novelas vampíricas que han venido después. Evidentemente, el público de hoy en día no se asusta tan fácilmente como el de hace un siglo (ojo, que algunos pasajes siguen poniendo los pelos de punta), pero la lectura sigue siendo igual de disfrutable.

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Invitado Domingo, 02 Octubre 2022